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Pereira, Colombia - Edición: 13.961-1541 Fecha: Domingo 11-10-2026 |
CUENTO |
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QUÉ LEE GARDEAZÁBAL
El sueño europeo en América
de Alfonso Múnera
Editó Planeta
Audio: https://www.spreaker.com/episode/que-lee-gardeazaba-nunez-segun-munera--71621527
El
reconocido y respetado profesor de la Universidad de Cartagena
Alfonso Múnera se ha ido convirtiendo, ensayo tras ensayo, libro
tras libro, en el más acucioso y acertado estudioso de Rafael Núñez
y de su irrefutable prestancia en la historia de Colombia.
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Según el autor, y en forma concomitante, empieza a advertirse en los escritos, poemas y discursos de Núñez, la búsqueda de Dios para llegar a la verdad suprema y así volverla centro de su ideario político y de sus convicciones personales.
Es entonces cuando se inventa la Regeneración y como bien lo resalta Múnera, se asusta con el socialismo y para impedirle a Colombia ese error, su idea regeneradora cae en excesos que el libro anota con objetividad pasmosa y sin calificar pero señalándoles cómo se volvieron precedentes en la vida nacional al punto que el país a cada rato vuelve a caer en ellos.
Quizás empero, el
gran logro de este entusiasmante libro que escruta como pocos las razones y
circunstancias de la evolución del Núñez liberal tolerante a derechista radical,
es que al narrar hiladamente episodios tras episodios descubre los orgullos que
toca y las polvaredas que levanta hasta lograr explicar cómo obtiene el odio
eterno del Partido Liberal, que prefiere acusarlo de bígamo y de vendido a la
Iglesia para que la validaran sacramentalmente su matrimonio con Soledad Román,
y así no tener que reconocer jamás que fue Rafael Núñez quien le puso orden a un
país vuelto chicuca por la rosca inepta del Olimpo Radical.
EN LA ADMINISTRACIÓN DE CORREOS
Por: Anton Chejov
La joven esposa del viejo administrador de Correos Hattopiertzof acababa de ser inhumada. Después del entierro fuimos, según la antigua costumbre, a celebrar el banquete funerario. Al servirse los buñuelos, el anciano viudo rompió a llorar, y dijo:
-Estos buñuelos son
tan hermosos y rollizos como ella. |
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-Sí; cuantos la veían quedaban admirados -accedió el administrador-. Pero yo, amigos míos, no la quería por su hermosura ni tampoco por su bondad; ambas cualidades corresponden a la naturaleza femenina, y son harto frecuentes en este mundo. Yo la quería por otro rasgo de su carácter: la quería -¡Dios la tenga en su gloria!- porque ella, con su carácter vivo y retozón, me guardaba fidelidad. Sí, señores; érame fiel, a pesar de que ella tenía veinte años y yo sesenta. Sí, señores; érame fiel, a mí, el viejo.
El diácono, que figuraba entre los convidados, hizo un gesto de incredulidad.
- No es que no lo
crea; pero las esposas jóvenes son ahora demasiado..., entendez vous...? sauce
provenzale...
- Era una astucia
mía. ¡Ja! ¡Ja!... ¡Con qué habilidad los llamé a engaño!
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